La Seguridad Social sólo recaudó un 1% a consecuencia de la precariedad laboral

El mejor año para el empleo en la crisis fue, sin embargo, el peor para la Seguridad Social, que registró un déficit histórico de 15.006 millones en 2014 (excluyendo Fogasa e Inem), equivalente al 1,42% del PIB.

Este repunte no se debió, sin embargo, a un incremento de los gastos, que se han suavizado con la última reforma, sino al débil comportamiento de los ingresos pese al espectacular crecimiento de los afiliados. La causa hay que buscarla en la caída de las bases de cotización por la precarización laboral y la devaluación salarial, que están bajando la calidad contributiva. También se debe a la reducción de parados que cobraban prestación y por los que los Servicios Públicos de Empleo han dejado de cotizar.

A todo esto, hay que sumar la reducción de ingresos que están suponiendo las bonificaciones en la contratación, sobre todo la tarifa plana, y que deberían correr a cargo del Estado. Por ello, hubo que rescatar otros 15.300 millones del Fondo de Reserva.

En el año de salida de la crisis, con un crecimiento de la economía del 1,4% y con un alza de 417.574 afiliados medios a final de año, los ingresos por cotizaciones (derechos reconocidos de cobro) sólo subieron un 0,96% respecto al año anterior. Se trata de poco más de 900 millones, una cifra similar a la recaudación añadida que el Gobierno preveía que iba a obtener por la incorporación del salario en especie a las bases reguladoras. Además, en este año se subieron un 5% las bases de cotización máximas.

En porcentaje, este primer repunte del empleo en España en la crisis, del 2,55%, es casi similar, también en términos absolutos, al que se registró en 2007. Alcanzó el 2,36% con un incremento de 446.781 afiliados medios nuevos. Pero, curiosamente, en ese ejercicio la recaudación subió un 8,24%, más de tres veces respecto a la creación de empleo, y ahora sólo es del 0,96%, sólo un tercio del alza de afiliados.

14288624108591

Menos ingresos de los presupuestados

A pesar de este leve crecimiento sobre el ejercicio anterior, los ingresos totales por cotizaciones no tienen nada que ver con los previstos inicialmente. La Seguridad Social tenía presupuestado recaudar 102.840 millones y sólo ha alcanzado el 96%, es decir, 99.156 millones en derechos reconocidos de cobro.

Esta cifra suele ser ajustada más tarde a la baja porque parte de estos pagos no se realizan por parte de las empresas ya que a veces se volatilizan con la deuda o simplemente no hacen frente a los aplazamientos. En todo caso, se ha producido una desviación a la baja de 3.700 millones, que supera los 5.300 millones si el cálculo se hace sobre los 97.736 millones de recaudación efectiva realizada.

Lo más llamativo de esta reducción de ingresos por cotizaciones es que se ha producido con 417.000 afiliados nuevos con los que no contaba el Gobierno en los Presupuestos ya que en el cuadro macro había una previsión de destrucción de empleo del 1,2%. Tampoco había previsto la creación de una tarifa plana para bonificar la contratación indefinida, sobre todo a tiempo parcial, y que según los sindicatos ha costado al sistema de 1.200 millones. El Gobierno la sitúa en 200 millones netos porque ha aportado cotizaciones.

¿Qué sucede? El Ejecutivo no reconoce que el aumento de la afiliación no genera más cotizaciones. Mientras, los partidos en la oposición han pedido una nueva reforma del Pacto de Toledo porque el problema de la caja de las pensiones no es ya bajar gastos sino crear ingresos. Incluso, han pedido discutir sobre un nuevo modelo productivo que no genere tanta temporalidad y precariedad.

Los expertos dicen que se trata de un problema de calidad contributiva. Los que se incorporan al mercado laboral, incluidos los parados que han dejado de recibir la prestación, lo hacen con un sueldo bajo, inferior incluso al seguro de desempleo y con un contrato precario o por horas que no facilita la estabilidad de la cotización e ingresos regulares.

Y los que han permanecido en el mercado cotizan menos porque se han visto afectados por la devaluación salarial y la falta de negociación colectiva. Por ejemplo, según los cálculos del PSOE, si en 2010, dos años antes de la reforma laboral, 320.000 afiliados aportaban 1.900 millones de ingresos por sus cotizaciones, en 2014, esa misma cifra de afiliados con tarifa plana sólo aportaron 300 millones.

Fuente: elmundo.es

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.