Las cifras de desempleo obvian a los parados fuera del Sistema

La reducción más acusada del paro en un mes de marzo desde el año 2006. Ese ha sido el diagnóstico que desde el Ministerio de Empleo y Seguridad Social han dado a los últimos datos de paro registrado. En concreto, el número de desempleados se redujo en 16.620 personas, pasando de las 4.812.486 en febrero a las 4.795.866 que constan en el último dato publicado.

Sin embargo, al escarbar en las cifras que recoge el propio informe de empleo [pdf] se puede encontrar más de un pero al triunfalismo con el que el Gobierno ha dado a conocer el dato del paro. Uno de los más llamativos es que en el mes de marzo el descenso de 16.620 parados se ha producido a la vez que el número de demandantes de empleo no ocupados ha crecido en 12.549 personas, al pasar de los 297.286 individuos en febrero a los 309.835 en marzo. Dicho de otra forma, el número de parados registrados ha caído al mismo tiempo que subía el de desempleados que por los criterios de cálculo del propio Servicio Público de Empleo (SEPE) no se contabilizan en el dato final publicado. Este tipo de personas, junto con los demandantes de empleo que piden condiciones especiales, son las que conforman el llamado ‘paro en la sombra’.

¿De donde surge?

Estos parados ocultos surgen a partir de la metodología que se aplica para obtener el dato de paro registrado y afiliación a partir de las demandas totales de empleo.

Una demanda de empleo es la solicitud de un puesto de trabajo que realiza un trabajador, desempleado o no, ante una Oficina de los Servicios Públicos de Empleo del Sistema Nacional de Empleo. La cifra final de demandas de desempleo es sometida a una criba en la cuál se van dejando fuera a cierto número de personas que cumplan una serie de criterios, la mayoría de ellos provenientes de la Orden Ministerial de 11 de Marzo de 1985 [pdf], y una vez aplicados todos los filtros existentes la cifra final es la que se da como el dato de paro del mes.

Para calcular la cifra de desempleo registrado los primeros en no tenerse en cuenta son todos aquellos demandantes que tengan trabajo. Tampoco computan en el dato final los perceptores de prestaciones por desempleo que participan en trabajos de colaboración social; aquellos cuya edad sea superior o igual a 65 años; quienes soliciten un empleo para un período inferior a 3 meses; los que pidan un trabajo con jornada inferior a 20 horas semanales; aquellos que estén cursando estudios de enseñanza oficial reglada siempre que sean menores de 25 años o que superando esta edad sean demandantes de primer empleo; asistentes a cursos de Formación Profesional Ocupacional; beneficiarios de prestaciones por desempleo en situación de compatibilidad de empleo por realizar un trabajo a tiempo parcial; quienes perciban el subsidio agrario o que, habiéndolo agotado, no haya transcurrido un periodo superior a un año desde el día del nacimiento del derecho; demandantes cuya demanda de empleo haya sido suspendida por las razones que fueren; quienes rechacen acciones de inserción laboral adecuadas a sus características, según se establece en el Art. 17 apartado 2 del Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de Agosto [pdf] y finalmente, demandantes sin disponibilidad inmediata para el trabajo o en situación incompatible con el mismo como demandantes inscritos para participar en un proceso de selección para un puesto de trabajo determinado, solicitantes de un empleo exclusivamente para el extranjero, demandantes de un empleo solo a domicilio, demandantes de servicios previos al empleo, demandantes que en virtud de un expediente de regulación de empleo están en situación de suspensión o reducción de jornada o modificación de las condiciones de trabajo, etc.

Evolución creciente durante la crisis

La ley establece que aunque estas personas no computen como paro registrado se debe ofrecer información estadística sobre ellos mensualmente. Así pues, el llamado ‘paro en la sombra’ desde mayo de 2004 aparece reflejado en los informes de empleo en dos grupos: los demandantes sin empleo que indican en su solicitud condiciones especiales de trabajo (ejemplo: sólo a domicilio, teletrabajo, en el extranjero, etc) y los colectivos que aún no considerándose como desempleados por éstas como los demandantes de servicios previos al empleo, sí se incluyen como parados en la Encuesta de Población Activa, que a los parados registrados les agrega colectivos tales como estudiantes, trabajadores eventuales agrícolas subsidiados, etc.

De estos grupos no se suele hacer mención cuando se publican los datos de variación mensual del empleo, pero son vitales para poder analizar hasta qué punto el dato de paro puede reflejar correctamente la realidad, ya que cuanto mayor sea el número de ‘parados en la sombra’ las cifras de empleo provenientes del Ministerio de Empleo y Seguridad Social mostraran una realidad menos grave de la que es. En este sentido, conviene recordar que a lo largo de la crisis el número de ‘desempleados ocultos’ ha crecido considerablemente, lo que ha restado fiabilidad al dato de paro registrado para describir la situación del mercado laboral.

En agosto de 2007, el mes en el que estalló la crisis financiera internacional el número de desempleados con disponibilidad limitada era de 129.310, y en el último informe de marzo ascendía a 234.052, casi el doble. Por su parte, en los inicios de la crisis el total de demandantes de empleo no ocupados era 264.991 y en el último dato publicado era de 309.835. Así pues, en el pasado mes de marzo el total de ‘parados en la sombra’ fue de 543.887 personas, si los sumamos a los 4.795.866 individuos de desempleo registrado saldrían un total de 5.339.753 personas que estando apuntadas a las Oficinas de los Servicios Públicos de empleo para buscar trabajo y no lo encuentran. Al efectuar esa misma operación con los datos que refleja el informe de empleo del mes de febrero [pdf] la cifra que saldría sería de 5.349.866 parados frente a los 4.812.486 oficiales, con lo que el descenso mensual del desempleo sería de 10.113 personas. Una bajada un poco menor al de los 16.620 parados menos según los datos dados por el Ministerio.

Otra de las consecuencias que ha traído el crecimiento del ‘paro oculto’ durante la crisis ha sido que ha contribuido a que se amplifiquen las diferencias entre el total de desempleados que hay en España según señala la Encuesta de Población Activa y los datos de empleo del antiguo Inem. Antes de la crisis la diferencia entre la cifra de parados que indicaba el INE y el SEPE apenas difería en 200.000 personas, actualmente la brecha se encuentra en cerca de 1.200.000. La causa es que gran parte del paro que queda ‘en la sombra’ según los datos de la variación mensual de desempleo en la EPA salen a la luz, eso unido a la diferencia de criterios metodológicos entre ambas estadísticas es lo que ha provocado que se haya dado una brecha tan importante entre las cifras de cada una.

Fuente: zoomnews.es

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