El equipo de Rato ligó sus bonus al despido de 3.800 personas en Bankia

El presidente de Barclays, Antony Jenkins, atraviesa una tormenta política y social estos días en Reino Unido por repartir bonus a la cúpula tras despedir a más de 7.000 personas (de un total de 140.000 empleados) el pasado año.

Jenkins podría defenderse pidiendo una comparación con lo que intentó en marzo de 2012 la entonces cúpula de Bankia, según una escalofriante carta remitida al Banco de España e incorporada recientemente al sumario judicial que investiga el juez Fernando Andreu en la Audiencia Nacional. En ella, la cúpula de la entidad presidida por Rodrigo Rato pidió permiso para repartirse un bonus, una retribución variable, de cuatro millones de euros como premio por cumplir el plan de negocio que se habían marcado. El objetivo era repartirse ya un 60% en 2012 y el resto, hasta 2015. Sólo Rato y su consejero delegado, Francisco Verdú, copaban 3 millones. ¿Cuál era la primera premisa para merecer tal pellizco? Se puede leer ya en la página número uno de la misiva (ver reproducción adjunta) enviada el 5 de marzo de 2012 al entonces director general de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello. Para justificar que el equipo directivo se merecía el bonus se resaltaba en primer lugar «el plan de integración». «A 31 de diciembre se habían cerrado 817 oficinas superando ampliamente el objetivo fijado de 657 cierres totales para el año. Por su parte, la plantilla se ha reducido en torno a 3.800 personas, lo que supone un 102% de cumplimiento sobre el plan, siendo notable el avance en el último trimestre del año». Éste último inciso suena especialmente despiadado, porque da la impresión de que se aceleró el ajuste de plantilla en octubre para tener bien amarrado el bonus a fin de año.

Primera página de la carta enviada al Banco de España. 

¿Y quién firma tal carta? Pues nada menos que Juan Chozas, el director de Recursos Humanos de Bankia que fue… ¡secretario general de Empleo! en el Gobierno de Aznar. Chozas puede justificar que él se limitaba a cumplir los criterios establecidos por la Comisión de Nombramientos de Bankia y que daban peso al cumplimiento del ajuste de plantilla a la hora de fijar los bonus. Esta comisión, presidida por el también ex secretario de Estado del PP, José Manuel Serra Peris, puede apoyarse a su vez en lo que le recomendaban los informes de Towers Watson, una firma internacional especializada en alta dirección y que defiende que una reducción de costes como la acometida en Bankia merece premio.

Serra Peris puede además subrayar que esto fue aprobado por el consejo de administración en que figuraban consejeros del PSOE o de Izquierda Unida. Éstos, a su vez, pueden pasar la bola al Banco de España, cuyo gobernador en la época, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exigía una reestructuración de plantilla, porque era lamentablemente necesaria para sanear la enfermiza carrera de las cajas por poner una sucursal en cada barrio. Ordóñez, a su vez, puede alegar que los recortes de plantilla en la etapa de Rato se produjeron con prejubilaciones generosas financiadas con ayuda estatal e irrepetibles con la reforma laboral. Rato solía decir por su parte que si no ofrecía bonus se le iban los directivos con talento a la competencia. Da igual, se supone que lo que aportaban los políticos en las cajas es justo sensibilidad social. Demostrar que ellos, curtidos en las urnas y no en frías escuelas de negocios, consideran intolerable hacer depender la parte extra de su salario del dolor de personas lanzadas a la calle. No sólo no lo hicieron, sino que además, en aquel marzo, Rato ya había recibido un informe confidencial de Lazard en el que le aseguraba que la matriz de Bankia rozaba la quiebra y que haría falta más ayuda del Estado. Dos meses después llegó la intervención y, según la Comisión Europea, la ayuda estatal a Bankia supera los 36.000 millones, incluidos los activos tóxicos transferidos al banco malo, Sareb.

Por eso, los 1.304 millones obtenidos el pasado viernes por el Estado por la venta de un primer paquete del 7,5% es una gota de agua más prometedora de lo esperado, pero que aún no apaga ni de lejos el incendio creado. Es por ahora un 3,7% de la ayuda calculada por Bruselas.

El inefable Banco de España terminó respondiendo a la carta el 21 de septiembre ya a Goirigolzarri denegando finalmente el pago del bonus de 2011. La ex cúpula de Bankia aún tiene pendiente no obstante repartirse dos millones por seguros de jubilación, de los cuales el propio Rato tiene derecho a un último medio millón el día 18 en que cumple 65 años. De ellos, 60 fueron de éxito.

Fuente: elmundo.es

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