El Ayuntamiento de Boadilla condenado por acoso a la trabajadora que destapó Gürtel

Arturo González Panero, ex alcalde de Boadilla del Monte (EFE).

El Ayuntamiento de Boadilla del Monte sometió a acosó laboral a la técnico municipal que destapó una de las ramificaciones de la trama Gürtel en el consistorio madrileño y que acabó con la carrera política de Arturo González Panero, ‘el Albondiguilla’. Los juzgados de lo Social de Móstoles acaban de dar la razón a la trabajadora Ana Garrido, que ha logrado la extinción de su contrato, tal y como ella reclamaba. “Los últimos cinco años de mi vida han sido un calvario. Por fin, un juez ha dicho que me dejen en paz y, ahora, a recuperar mi vida”, ha declarado Garrido a El Confidencial al conocer la noticia.

La justicia ha condenado al Ayuntamiento de Boadilla del Monte, que gobierna el popular Antonio González Terol, por acosado laboral a Garrido, que fue un personaje clave en el origen de la trama Gürtel como una de las primeras personas que denunció las irregularidades de Panero. El Consistorio, tras un “proceso de indagación” interna iniciado a expensas del propio Ayuntamiento, había negado hasta ahora cualquier tipo de mobbing.

Ana Garrido, técnico del Ayuntamiento con 20 años de antigüedad en la institución, fue la primera persona que tiró de la manta del caso Gürtel en Boadilla al poner negro sobre blanco, en un dosier que luego entregó al sindicato Manos Limpias en enero de 2008, las presuntas irregularidades de quien era entonces alcalde del municipio. Por aquel entonces, Garrido ya estaba de baja, su primera baja por depresión, tras sufrir lo que califica como un verdadero acoso por parte de González Panero. Su denuncia, junto a la de otro exconcejal del PP de Majadahonda, ha dado lugar, en estos últimos cinco años, a la investigación de una de las principales tramas de corrupción de los últimos 30 años, con importantes ramificaciones en Madrid, la Comunidad Valenciana y el corazón de Génova 13.

Cuando todo el caso estalló y al acabar su primera baja por depresión, Garrido optó por una excedencia de dos años para poner tierra de por medio, rehacer su vida en Costa Rica y olvidar las amarguras vividas como testigo incómodo de la trama. Lo que no imaginaba entonces era que, a su vuelta a su puesto de trabajo, el drama seguiría muy latente pese al cambio de caras y la llegada de un nuevo equipo de gestión al Consistorio, encabezado por González Terol.

En su reincorporación, Garrido fue nombrada técnico de Juventud, una categoría profesional por encima de la que le pertenece, pero que jamás fue retribuida como correspondía a las tablas salariales. “Se confundió en el sueldo justamente el que era entonces jefe de personal, un amigo íntimo de González Panero”, explicaba en septiembre a este diario. A partir de ahí, Garrido señala que el hostigamiento fue progresivamente en aumento. “Presenté una demanda de reclamación de cantidad en octubre del año pasado y, desde entonces, el acoso se ha incrementado. Me nombraron para hacer un Plan Integral de Juventud y todas las propuestas que iba haciendo eran sistemáticamente echadas atrás, hasta que mi concejal directo, Adolfo Arias, me dijo –en una conversación que tengo grabada– que tenía órdenes del alcalde de parar mi trabajo y que sólo faltaba que ordenasen que nadie me hablase”, explica.

El haber sido testigo en la Gürtel, declarado ante el juez Antonio Pedreira y, por último, demandado al Consistorio en un asunto laboral de reclamación de cantidad ha llevado a Garrido a vivir lo que califica como un acoso por parte del nuevo equipo de Gobierno, que, ante su demanda por mobbing, inició un proceso interno de investigación. Este, instruido por un abogado contratado por el propio Ayuntamiento, concluyó que no ha habido acoso alguno.

“Mi opinión es que esto estaba amañado desde el primer momento. No han cumplido el protocolo de indagación que establece la Administración General del Estado, han contratado un abogado pagado por el presunto acosador para interrogar al personal del Ayuntamiento –muchos estaban muertos de miedo– y sesgando las preguntas”, explicaba en septiembre a este diario. “Yo incluso me negué a firmar la entrevista que me hizo porque, después de cuatro horas contestando sus preguntas, había manipulado mis palabras o las había puesto de otra manera”.

Como ella misma ha declarado en algunas entrevistas a otros medios de comunicación, denunciar la Gürtel le ha supuesto “una muerte en vida”. Desde hace meses, cuenta su testimonio contra la corrupción en su blog personal.

Fuente: El Confidencial

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