El Gobierno prevé 630.000 empleos menos y llegar casi a los 6 millones de parados

En el actual Consejo de Ministros se dan las cifras sin anestesia. El Gobierno presentó ayer sus nuevas perspectivas económicas, una fotografía estadística que muestra a un país que se zambulle en la recesión. El Producto Interior Bruto (PIB) se contraerá un 1,7% y no se espera que haya ningún trimestre positivo hasta el tramo final del año. Estas fueron las cifras con las que el Gobierno respaldó una previsión de déficit muy superior a lo esperado por Bruselas.

A fin de cuentas, cuando el anterior Gobierno aceptó ese compromiso de austeridad aún se esperaba que España creciera este año por encima del 2%. La realidad que dibujó ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos, en línea con el FMI, no podía ser más distinta. En una economía como la española, que depende casi en un 80% de la demanda nacional, presentó un panorama interno fuertemente contractivo. Durante 2012, la demanda nacional se desplomará en un 4,6%, con un descenso del 1,4% en el consumo privado y del 11,5% en el público, arrastrado por las medidas de austeridad. La inversión (formación bruta de capital) cae a plomo (6,9%).

«Hay que desmitificar las cifras», dijo ayer De Guindos, para hacer referencia a que la situación era igualmente mala una décima arriba o abajo. Pero no por ello dejó de presentar un panorama desolador, influido además por un contexto de desaceleración internacional.

«Este Gobierno no generará falsas expectativas que defrauden a los ciudadanos», añadió. Y a fe que no lo hizo. En materia laboral las perspectivas que maneja el Ejecutivo son muy duras. La tasa media de paro a lo largo del año será del 24,3%, por lo que es muy probable que se alcancen picos superiores al 25%. La destrucción de empleo será de 630.000 trabajadores en el año. Así, el empleo a tiempo completo se reducirá un 3,7%, muy por encima de la caída del 2% registrada en 2011, año fatídico en lo laboral. Además, el coste laboral unitario se contraerá un 1,5%.

Con todo, el Ejecutivo rechaza que se vaya a sobrepasar el umbral de los seis millones de parados y considera que los efectos de la reforma laboral presentada recientemente no se dejarán notar «con toda intensidad» hasta 2013. Eso sí, De Guindos destacó que con los mecanismos de flexibilidad de la reforma, el paro podría reducirse en un millón de personas. De momento, con los datos de Inem, el año no podía empezar peor, con 289.000 parados más en dos meses. Aún así, el Gobierno estima que esta fuerte contracción laboral se producirá a la vez de que la Seguridad Social vuelve al equilibrio presupuestario, sorprendentemente.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.