El Gobierno no va a dejar ni un capítulo sin recorte. Incluidos los sociales, aunque afecten a sus ofertas del programa electoral y a sus planteamientos de defensa a ultranza de la familia y la maternidad —que padece “una violencia estructural”, según el ministro de Justicia—. El proyecto de las cuentas públicas rebaja los presupuestos de servicios básicos para favorecer un compromiso estrella del programa electoral PP en bienestar: la conciliación de la vida laboral y familiar.
Las reducciones de fondos afectan a las tres patas imprescindibles para lograr ese equilibrio: corresponsabilidad de los hombres en las tareas de cuidado —se pospone la ampliación del permiso de paternidad— y servicios de atención para los niños y los mayores dependientes —cuyas dotaciones se reducen—.
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